¿Y ahora, cómo innovamos?
Una mirada crítica y situada sobre la innovación, cuestionando su aparente neutralidad y explorando cómo contexto, cultura, poder y relaciones tecnosociales influyen en la manera en que imaginamos y construimos futuros.
Por Angela Agurto
¿Y ahora, cómo innovamos?[1]
¿Por qué creemos que es necesario innovar? Pues porque hemos aceptado que la narrativa y práctica de la innovación reemplacen la del progreso y este contexto muchas veces es percibida como moralmente neutra[2]. Sin embargo, a veces es un reto detenernos a reflexionar desde dónde pensamos, proponemos y practicamos la innovación.
¿Con quiénes contamos y a quiénes escuchamos? ¿Qué voces son priorizadas y bajo qué criterios? ¿A quién beneficia? Estas preguntas abren la puerta a entender la innovación como un proceso situado[3] y negociado[4] donde las personas, lugares, prácticas y valores relevantes interactúan para imaginar un futuro socio tecnológico. y se pueda labrar un vínculo que aspire a mantener una conversación a largo plazo para seguir creando un presente y futuro deseado.
La innovación como promesa económica y modelo dominante
“La innovación no es un proceso neutro: organiza relaciones de poder, define qué futuros son deseables y quiénes quedan fuera de ellos.”
La expectativa y valor que nos trae la innovación puede proyectarse como tangible o intangible; dependiendo la industria, sector o retos podemos ver diversos resultados. Pensada desde la eficiencia, como un proceso lineal[5], o incluso cíclico, apuntamos a beneficios económicos dado que se plantea desde ese frente. Cuestionamos los tipos de alianzas que pueden tener las organizaciones como empresa, estado y universidades (conocido como la triple helix)[6], hablamos de destrucción creativa[7] o apuntamos a replicar modelos que se han visto siendo exitosos en otras geografías y culturas. Estructuramos una relación de poder entre el proceso en sí y lo que apunta a controlar como variables que existen en un vacío para luego preguntarnos qué falló. Apelamos a un modelo basado en el déficit de la mayoría de la sociedad para entender lo que propone la innovación y el futuro socio tecnológico al que aspira[8], considerando el aspecto cultural como una de las variables menos consideradas al ser considerada como un lag[9].
Innovar desde el vacío: incertidumbre, contexto y co-producción
Desde estos vacíos es que innovar se convierte un reto donde parece que no tuviéramos más aliados que el propio equipo que embarca en una misión llena de incertidumbre. Sin embargo, las preguntas que aparecen al momento de guiar nuestro proceso de innovación son las más relevantes para asegurarnos de anclarnos en la geografía, cultura, personas, políticas, tecnologías, lenguaje y prácticas reconociendo el rol de cada una de estas variables en la co-producción[10] del futuro socio tecnológico que imaginamos juntos.
La oportunidad que sí tienen muchos equipos de innovación es de contar con el tiempo y criterio para hacer este tipo de preguntas. Para que estas preguntas tengan respuestas que puedan llevar a una acción coherente, es necesario situarnos[11] en el contexto real del país, región y grupo con el que se busca imaginar un futuro en particular. Describirlo en negociación con otros es el primer abordaje, permitiendo esto movernos hacia una identificación o ausencia de recursos de los sistemas tecnosociales que nos rodean y que sería necesario lograr para avanzar. Estos primeros pasos nos llevan a pensar en un marco de acción hacia la innovación responsable[12] que busca sostenerse considerando incluso a la tecnología, el discurso alrededor de ella y las personas como actores que definen la dirección de ese futuro negociado e imaginado[13].
Esta interacción de actores humanos y no humanos (tecnología, medio ambiente, prácticas culturales, por ejemplo) es lo que nos permite moldear la realidad que buscamos. También nos brindaría la apertura necesaria para entender porqué desde algunas perspectivas podría existir cierta resistencia a la tecnología o ciencia. Pero esta tecnofobia no implica rechazar un futuro socio tecnológico, sino que más bien abre la posibilidad de imaginar otros futuros y negociarlos con quienes sea relevante contar para hacerlo realidad[14].
No tenemos que aceptar todo lo que aparece sino lo que es más bien sensato para nuestras necesidades y para el futuro que imaginamos. Mucha de la tecnología que busca ser adoptada ya viene con un guión sociotecnológico embebido en ellas, pero este puede ser intervenido y negociado.
Politizar la innovación para imaginar futuros compartidos
Este cambio de perspectiva llega con preguntas que politizan nuestras prácticas de innovación al situarlas en el contexto que buscan impactar. En la medida en que comenzamos a escuchar y a ampliar nuestro entendimiento sobre con quiénes estamos interactuando -humanos y no humanos-, es que podemos hablar de una innovación responsable, consciente de contextos locales, culturas y prácticas[15]. Estamos en un momento crítico donde el contrato social con la ciencia y tecnología que es parte de nuestro dia a dia nos interpela y nos invita a cuestionar los propósitos de las innovaciones que se promueven y construyen.
Innovar, entonces, no es únicamente (re)producir novedad o tendencia, sino asumir la responsabilidad de cómo esa novedad se inscribe en el mundo. Es aceptar que los futuros no se imponen, sino que se negocian. Y para llegar a ese punto en la conversación, requerimos de un compromiso colectivo donde el cuidar se hace presente y futuro.
Posicionalidad o disclaimer epistemológico consciente: las fuentes de esta reflexión son de autores no latinoamericanos y he interactuado con ellxs desde el contexto de una maestría en Science and Technology Studies. A pesar de ello, considero que los atributos más relevantes que me traen son el tipo de preguntas que podemos realizar a partir de la reflexión, junto con el lenguaje que usamos. ↩︎
Russel A and Vinsel L (2016) Innovation is overvalued. Maintenance often matters more – Andrew Russell & Lee Vinsel | Aeon Essays. Aeon. Available from: https://aeon.co/essays/innovation-is-overvalued-maintenance-often-matters-more (accessed 30 March 2017). ↩︎
‘Situatedness’ tomado de Haraway al implicar que desde el hacer ciencia no existe un testigo universal, sino que más bien toda perspectiva viene ya vinculada a quiénes somos, el lugar donde nos encontramos, el momento y quiénes nos rodean, reconociendo humanos y no-humanos (p.ej: otras especies, tecnologia, etc). Haraway, D. (1988). Situated knowledges: The science question in feminism and the privilege of partial perspective. Feminist Studies, 14(3), 575–599. https://doi.org/10.2307/3178066 ↩︎
Felt, U. (2015). Keeping technologies out: Sociotechnical imaginaries and the formation of Austria’s technopolitical identity. In S. Jasanoff & S.-H. Kim (Eds.), Dreamscapes of modernity: Sociotechnical imaginaries and the fabrication of power (pp. 103–125). The University of Chicago Press. https://doi.org/10.7208/chicago/9780226276663.003.0005 ↩︎
Godin, B. (2006). The Linear Model of Innovation: The Historical Construction of an Analytical Framework: The Historical Construction of an Analytical Framework. Science, Technology, & Human Values, 31(6), 639-667. https://doi.org/10.1177/0162243906291865 (Original work published 2006) ↩︎
Etzkowitz, H. (2002). Incubation of incubators: Innovation as a triple helix of university–industry–government networks. Science and Public Policy, 29(2), 115–128. ↩︎
Schumpeter, J. A. (1942). Creative destruction. In Capitalism, socialism and democracy (pp. 81-86). Harper & Brothers. ↩︎
Pfotenhauer, S. M., Juhl, J., & Aarden, E. (2019). Challenging the “deficit model” of innovation: Framing policy issues under the innovation imperative. Research Policy, 48(4), 895–904. https://doi.org/10.1016/j.respol.2018.10.015 ↩︎
Ogburn, W. F. (1957): Cultural Lag as Theory. In: Ogburn, W. F. (Hrsg.): On Culture and Social Theory. Selected Papers. Phoenix Books, Chicago Press. pp. 86-97. ↩︎
Concepto de Sheila Jasanoff respecto a la co-construcción de la realidad en relación a la interacción con tecnología que deriva en la idea de imaginarios sociotécnicos. Jasanoff, S. (Ed.). (2004). States of Knowledge: The Co-Production of Science and the Social Order (1st ed.). Routledge. https://doi.org/10.4324/9780203413845 ↩︎
De situatedness, término de la filósofa Haraway. ↩︎
Macnaghten, P., R. Owen, J. Stilgoe, B. Wynne, A. Azevedo, A. de Campos, J. Chilvers, et al. 2014. “Responsible Innovation across Borders: Tensions, Paradoxes and Possibilities.” Journal of Responsible Innovation 1 (2): 191–99. doi:10.1080/23299460.2014.922249 ↩︎
Latour, Bruno, Reassembling the Social: An Introduction to Actor-Network-Theory (Oxford, 2005; online edn, Oxford Academic, 31 Oct. 2023), https://doi.org/10.1093/oso/9780199256044.001.0001, accessed 8 Jan. 2026. ↩︎
Felt, U. (2015). Keeping technologies out: Sociotechnical imaginaries and the formation of Austria’s technopolitical identity. In S. Jasanoff & S.-H. Kim (Eds.), Dreamscapes of modernity: Sociotechnical imaginaries and the fabrication of power (pp. 103–125). The University of Chicago Press. https://doi.org/10.7208/chicago/9780226276663.003.0005 ↩︎
Macnaghten, P., R. Owen, J. Stilgoe, B. Wynne, A. Azevedo, A. de Campos, J. Chilvers, et al. 2014. “Responsible Innovation across Borders: Tensions, Paradoxes and Possibilities.” Journal of Responsible Innovation 1 (2): 191–99. doi:10.1080/23299460.2014.922249 ↩︎
Foto de portada: Perú. La convivencia entre la tecnología y los espacios que la albergan. Crédito SPDA

Sobre Angela
Angela Agurto es investigadora y estratega de innovación y cursa una maestría en Estudios de Ciencia y Tecnología (STS) en la Universidad Técnica de Múnich (Alemania). Sus temas de investigación actuales exploran la intersección entre la tecnología y la ciencia en relación con el cuerpo, la historia de los artefactos culturales y estudios de innovación regional.
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