UNTOLD.ink
Píldora de conocimiento

sostenibilidadExplora también: futuros

El mito del crecimiento

Cristian Situ23 oct 2026
El Mito del Crecimiento

El Mito del Crecimiento

Para el PIB, un país va bien cuando produce y consume más. Nada más. No importa si la gente vive mejor, si el aire se vuelve irrespirable o si los ríos se secan.

El decrecimiento (degrowth) cuestiona esa idea.

André Gorz, 1972

André Gorz, 1972

El término "decrecimiento" (décroissance, en francés) nació en 1972, cuando el filósofo político André Gorz lo usó por primera vez en una conferencia internacional en París.

Su pregunta era directa: ¿puede el crecimiento económico continuar sin fin en un planeta finito?

El decrecimiento nació como una crítica al modelo capitalista industrial.

Su punto de partida es básico: no se puede crecer sin fin en un planeta con recursos limitados.

Por eso propone dejar de medir el progreso solo por cuánto crece el PIB, y empezar a preguntarse qué se produce, para quién y a qué costo.

Ese tipo de crecimiento suele traer más desigualdad, porque la riqueza que se produce no se reparte de manera justa. También destruye ecosistemas y agota recursos naturales que no se pueden reponer al ritmo en que se consumen.

Y aun así, no siempre mejora la vida de las personas: se produce más, pero no necesariamente se vive mejor.

Un malentendido frecuente

Un malentendido frecuente

Decrecer no significa empobrecer a nadie.

Significa redistribuir el trabajo, el tiempo y los recursos para que todas las personas vivan bien, sin reventar el planeta.

Quien más tiene y más consume es quien más debería reducir. Quien hoy no llega a lo básico necesita justamente lo contrario.

Repensar la economía no es solo consumir menos. Es cambiar qué se produce y cómo se vive: que lo que se rompe se pueda arreglar, que lo esencial se produzca cerca de donde se necesita y que la salud, la educación y el cuidado sean un derecho y no un negocio.

Menos horas produciendo sin sentido, más tiempo para lo que sostiene la vida.

Quién paga la cuenta

Quién paga la cuenta

En América Latina, el crecimiento se celebró durante décadas como sinónimo de desarrollo. Pero sus beneficios casi nunca llegaron a quienes vivían donde se extraían los recursos.

Minas, monocultivos y megaproyectos dejaron ríos contaminados y comunidades desplazadas, mientras las ganancias se iban a otra parte.

La pregunta no es solo cuánto se crece, sino quién gana y quién carga con las consecuencias.

La meta no es acumular más.

Es una vida buena, digna y sostenible para todas las personas.

Comparte y súmate.

1 / 13

Para el PIB, un país va bien cuando produce y consume más. No importa si la gente vive mejor, si el aire se vuelve irrespirable o si los ríos se secan. El decrecimiento cuestiona esa idea. Nació en 1972, cuando André Gorz se preguntó si el crecimiento puede continuar sin fin en un planeta finito. Decrecer no es empobrecer a nadie: es redistribuir el trabajo, el tiempo y los recursos para que todas las personas vivan bien. ©️ Imágenes: Eyoel Kahssay, Institut Mémoires, Shivendu Shukla, William Navarro

Créditos de las imágenes

  • Lámina 1: Eyoel Kahssay
  • Lámina 3: Institut Mémoires
  • Lámina 7: Shivendu Shukla
  • Lámina 10: William Navarro

Etiquetas:decrecimientoeconomía

También te puede interesar

Infraestructuras invisibles

Vivimos rodeados de infraestructuras que rara vez vemos, pero de las que dependemos cada día. Ecosistemas, redes de cuidado y espacios comunitarios sostienen mucho más de lo que imaginamos. Los futuros resilientes no se construyen solo con nuevas tecnologías, sino fortaleciendo aquello que, en silencio, hace posible la vida. 📸 Brugo Braga, Ivan Bandura, Zoe Ricardson.

Crisis climática: la esperanza como estrategia

La crisis climática ya está aquí. Frente a ella, ni el optimismo ingenuo ni el pesimismo sirven. Necesitamos esperanza activa: entender que el futuro depende de lo que hagamos hoy. Cada acción cuenta. El mañana no se adivina, se construye con organización, acción colectiva y presión al poder. No esperemos un futuro mejor: hagámoslo habitable desde ahora. 📸: Susan Wilkinson, Oliver Kwembe, Leonardo Basso, Francesco Ungaro.

Del diseño sostenible al regenerativo

Durante siglos hemos diseñado sin considerar nuestra interdependencia con la naturaleza, pero hoy no basta con reducir el daño: debemos diseñar para restaurar. El reto es transformar nuestras prácticas para regenerar ecosistemas, comunidades y economías a través de una tecnología que coexista en armonía con lo natural. Desde arquitectura que captura carbono hasta urbanismo que convierte ciudades en ecosistemas vivos, la clave está en revalorizar saberes ancestrales y formar una conciencia regenerativa. 📸 Ricardo Gómez Ángel, Pim de Boer.

Boletín

Enciende tu curiosidad, transforma el futuro

Ideas y voces del Sur en tu correo. Gratis y sin spam.

Respetamos tu privacidad. Puedes darte de baja cuando quieras.